Las proteínas son moléculas de gran tamaño (macromoléculas) y están formadas por la unión de muchas moléculas muy sencillas denominadas aminoácidos. Durante el proceso de la digestión las largas cadenas de proteínas se descomponen en aminoácidos, a partir de los cuales cada organismo construye sus propias proteínas.
El cuerpo humano necesita 20 aminoácidos para fabricar sus proteínas, de los cuales, excepto 8, todos pueden ser sintetizados. Estos 8 aminoácidos hay que consumirlos en la dieta y reciben el nombre de aminoácidos esenciales. Para una correcta síntesis de proteínas, dichos aminoácidos tienen que estar presentes simultáneamente en proporciones adecuadas. Si alguno de ellos está en menor proporción, la utilización del resto se verá disminuida proporcionalmente.
Las neuronas de nuestro sistema nervioso se comunican por medio de unas moléculas que nuestro organismo construye con aminoácidos. Por ejemplo, a través del triptófano se produce la serotonina, neurotransmisor que nos produce sensación de sosiego y nos induce el sueño y que en exceso nos produce somnolencia y su defecto, depresión; y a partir de la fenilalanina, transformada en tirosina, se producen la dopamina y la norepinefrina, neurotransmisores que nos proporcionan sensaciones de lucidez y estimulación vital, pero en exceso, excitación. Triptófano y fenilalanina compiten para entrar en el cerebro.
Cuando comemos carnes, huevos, lácteos, pescados, etcétera, los niveles de fenilalanina suben en la sangre y son transportados al cerebro, pero no ocurre así con el triptófano, que por estar en cantidades muy pequeñas en relación al resto de los aminoácidos, se queda a las puertas; a no ser que en otro momento aparezca una ayuda, la insulina. Como ésta se vierte en la sangre para disminuir la glucosa sanguínea, no hay más remedio que comer hidratos de carbono para que la aduana del cerebro permita el paso al precursor de la serotonina y con ella llegue la calma.
Otro aminoácido implicado en el funcionamiento de nuestro cerebro es el ácido glutámico, en este caso no como precursor de neuromediadores, sino como combustible de las neuronas. Su precursor la L-glutamina (complemento dietético que se puede comprar en tiendas especializadas), atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica, y tiene efectos euforizantes y potenciadores de la memoria. Su acción es independiente de los niveles de glucosa en la sangre, por lo que es un remedio para los hipoglucémicos crónicos, que les cuesta mantener normoglucemia sanguínea.
Una curiosidad: el 5-hidroxitriptófano puede sustituir al Prozac (medicamento antidepresivo), y la L-tirosina precursora de la L-dopa puede sustituir a los inhibidores de la MAO (mono-amino-oxidasa) utilizados en el tratamiento del Parkinson. Ninguno de los dos aminoácidos tiene efectos secundarios. Y la L-glutamina es muy eficaz en la cicatrización de úlceras del aparato digestivo y en la hiperpermeabilidad intestinal.
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