Técnicas Curativas

Centro Fénix de Naturopatía




Centro Fénix de Naturopatía tiene el placer de invitarles a conocer sus técnicas curativas, probadas y usadas, con éxito, por miles de personas en todo el mundo, como remedio de síntomas contra la depresión, el estrés, la ansiedad.
Dolores musculares y deterioros articulares.
Problemas respiratorios y alergias.
Dependencias y adicciones.
Algias



Tels. (+34) 680 53 75 56 - (+34) 669 56 44 23 - España

Solo por Hoy


Sólo por hoy, me voy a conceder permiso...
para abrir un nuevo sendero;
para aprender una nueva forma de vivir.
Para dudar, para cometer errores.
Para reir, llorar, amar, reflexionar, descansar.
Para conocer la paz de la renuncia.


Sólo por hoy, me voy a conceder permiso...
para ser amable conmigo mismo.
Para honrar mi cuerpo, mi corazón, mi alma.
Para confiar en el futuro, en Dios, en mí.
Para venerar la vida que disfruto.
Para recordar quién soy.


Sólo por hoy...
Voy a encontrar el valor necesario
para mantenerme firme,
para escuchar,
para escuchar el susurro de mi corazón...
entre el sonido del trueno,
para cantar al viento.



Heart Singer





Centro Fénix de Naturopatía

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sábado, enero 09, 2010

Valores Fundamentales - Tolerancia

Una persona involucrada en un camino espiritual nunca debería juzgar.

Juzgar es ser deshonesto...
pues es asumir un papel que no te corresponde.

Juzgar implica falta de confianza y la confianza sigue siendo la piedra angular de cualquier camino que lleve corazón.

Sin juicios, todas las cosas son igualmente aceptables.

Sin juicios, todos los hombres son hermanos.

Juzgar destruye la honestidad y quebranta la confianza.

No puedes juzgar y al mismo tiempo esperar aprender.

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lunes, noviembre 16, 2009

Las Recompensas que se derivan de Enseñar

Ya hemos aprendido que todo el mundo enseña, y que enseña continuamente.

Es posible que hayas enseñado bien, pero que no hayas aprendido a aceptar el bienestar que te produce enseñar.

Si examinases lo que has enseñado, y cuán ajeno es a lo que creías saber, no podrías por menos que darte cuenta de que tu Maestro tuvo que proceder de más allá de tu sistema de pensamiento. Por tanto, Él pudo verlo objetivamente y percibir que no era cierto. Tuvo que haber hecho eso basándose en un sistema de pensamiento muy diferente, que no tiene nada en común con el tuyo. Pues ciertamente lo que Él ha enseñado y lo que tú has enseñado a través de Él, no tiene nada en común con lo que tú enseñabas antes de que Él llegase. Y como resultado de ello, has llevado paz allí donde antes había dolor, y el sufrimiento ha desparecido para ser reemplazado por la alegría.

Puede que hayas enseñado lo que es la libertad, pero no has aprendido a ser libre. Pues es indudable que te juzgas a ti mismo de acuerdo con lo que enseñas.

Las enseñanzas del ego producen resultados inmediatos porque aceptas sus decisiones inmediatamente como tu elección. Y esa aceptación significa que estás dispuesto a juzgarte a ti mismo de igual modo. Causa y efecto están claramente definidos en el sistema de pensamiento del ego, pues todo tu aprendizaje ha estado encauzado a establecer la relación que hay entre ellos. ¿Y cómo no ibas a tener fe en lo que tan diligentemente te enseñaste a creer? Recuerda, no obstante, cuánto cuidado has ejercido al elegir sus testigos, y cuánto al evitar los que hablan en favor de la causa de la verdad, y de sus efectos.

Es imposible enseñar eficazmente si se carece de convicción, y es igualmente imposible que la convicción se encuentre fuera de ti. Jamás podrías haber enseñado lo que es la libertad a no ser que creyeses en ella. Lo que enseñastes, pues, tuvo que haber procedido de ti. Sin embargo, es evidente que no conoces el ser que eres, y que no lo reconoces a pesar de que está activo. Lo que está activo tiene que estar presente y sólo si niegas sus obras podrías negar su presencia.

Has enseñado lo que eres, pero no has permitido que lo que eres te enseñe a ti. Has tenido sumo cuidado en evitar lo obvio, y en no ver la verdadera relación que existe entre causa y efecto, la cual es perfectamente evidente.

Dentro de ti se encuentra todo lo que has enseñado. ¿Qué parte de ti puede ser la que no ha aprendido? Tiene que ser esa parte que realmente es externa a ti la que no es lo que tú eres.

Las ilusiones no son sino creencias en algo que no existe. Y el aparente conflicto entre la verdad y la ilusión sólo puede ser resuelto separándote de la ilusión y no de la verdad.

Tú no eres dos seres en conflicto.

Si tú eres el universo, todo lo demás tiene que estar afuera, donde no existe nada. Has enseñado esto y, desde muy lejos en el universo aunque no desde más allá de ti mismo, los testigos de tu enseñanza se han congregado para ayudarte a aprender. Su fortaleza se ha unido a la tuya y a la del Espíritu para fortalecer tu fe en lo que enseñaste. Pues lo que enseñaste es verdad.

Si eliges estar solo, te excluyes a ti mismo de tu enseñanza y te mantienes separado de ella. Pero unido a ellos no puedes sino aprender que solamente te enseñaste a ti mismo, y que aprendiste de la convicción que compartiste con ellos.


Tu ser es digno de alabanza por lo que eres. Tarde o temprano todo el mundo tiene que construir un puente para salvar la brecha que se imagina existe entre sus dos seres.

Cada cual construye dicho puente, a través del cual salvará la brecha que le separa de su Ser, tan pronto como esté dispuesto a hacer un ligero esfuerzo por construirlo. Sus parvos esfuerzos están poderosamente respaldados por la fortaleza del infinito y por la voluntad conjunta que hacen que el infinito sea lo que es, al estar unidos dentro de él. Y así, todo aquel que está dispuesto a cruzar es literalmente transportado.

Tu puente está mejor construido de lo que te imaginas, y tus pies están firmemente asentados en él. No dudes de que la atracción de los que están al otro lado esperándote no te vayan a ayudar a cruzar sin contratiempos. Pues llegarás a donde quieres estar, y a donde te aguarda tu ser.

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lunes, noviembre 02, 2009

La Confianza del Guerrero

He aquí la base sobre la que descansa la capacidad para llevar a cabo nuestra función. La percepción es el resultado de lo que se ha aprendido. De hecho, la percepción es lo que se ha aprendido, ya que causa y efecto nunca se encuentran separados. Tenemos confianza en el mundo porque hemos aprendido que no estamos regidos por las leyes que el mundo inventó. Está regido por un Poder que se encuentra en nosotros, pero que no es nuestro. Este Poder es el que mantiene todas las cosas a salvo. Mediante este Poder contemplamos un mundo en paz.
Una vez que hemos experimentado ese Poder, es imposible volver a confiar en nuestra insignificante fuerza propia. ¿Quién trataría de volar con las minúsculas alas de un gorrión, cuando se le ha dado el formidable poder de un águila? ¿Y quién pondría su fe en las miserables ofrendas del ego, cuando los dones del Espíritu se encuentran desplegados ante él? ¿Qué nos induce a efectuar ese cambio?


Desarrollo de la confianza

En primer lugar, tenemos que pasar por lo que podría calificarse como un "periodo de des-hacimiento". Ello no tiene por qué ser doloroso, aunque normalmente lo es. Durante ese periodo parece como si nos estuvieran quitando las cosas, y raramente se comprende en un principio que estamos simplemente reconociendo su falta de valor. ¿De qué otro modo se iba a poder percibir lo que no tiene valor, a no ser que el perceptor estuviese en una posición desde la que no puede sino ver las cosas de otra manera? Aún no ha llegado al punto en el que puede efectuar el cambio interno totalmente. Por ello, el plan a veces requiere que se efectúen cambios en lo que parecen ser las circunstancias externas. Estos cambios son siempre beneficiosos. Una vez que hemos aprendido esto, pasamos a la segunda fase.

Ahora el guerrero tiene que pasar por un "periodo de selección". Este periodo es siempre bastante difícil, pues al haber aprendido que los cambios que se producen en su vida son siempre beneficiosos, tiene entonces que tomar todas sus decisiones sobre la base de si contribuyen a que el beneficio sea mayor o menor. Descubrirá que muchas cosas, si no la mayoría de las que antes valoraba, tan sólo obstruyen su capacidad para transferir lo que ha aprendido a las nuevas situaciones que se le presentan. Puesto que ha valorado lo que en verdad no vale nada, no generalizará la lección por temor a lo que cree pueda perder o deba sacrificar. Se necesita haber aprendido mucho para poder llegar a entender que todas las cosas, acontecimientos, encuentros y circunstancias son provechosos. Sólo en la medida en que son provechosos, deberá concedérseles algún grado de realidad en este mundo de ilusiones. La palabra "valor" no puede aplicarse a nada más.

La tercera fase por la que el guerrero tiene que pasar podría llamarse "un periodo de renuncia". Si se interpreta esto como una renuncia a lo que es deseable, se generará un enorme conflicto. Son pocos los guerreros que escapan completamente de esta zozobra.
No tiene ningún sentido, no obstante, separar lo que tiene valor de lo que no lo tiene, a menos que se dé el paso que sigue naturalmente. Por lo tanto, el periodo de transición tiende a ser un periodo en el que el guerrero se siente obligado a sacrificar sus propios intereses en aras de la verdad. Todavía no se ha dado cuenta de cuán absolutamente imposible sería una exigencia así. Esto sólo lo puede aprender a medida que renuncia realmente a lo que no tiene valor. Mediante esa renuncia, aprende que donde esperaba aflicción, encuentra en su lugar una feliz despreocupación; donde pensaba que se le pedía algo, se encuentra agraciado con un regalo.

Ahora llega "un periodo de asentamiento". Es éste un periodo de reposo, en el que el guerrero descansa razonablemente en paz por un tiempo. Ahora consolida su aprendizaje. Ahora comienza a ver el valor de transferir lo que ha aprendido de unas situaciones a otras. El potencial de lo que ha aprendido es literalmente asombroso, y el guerrero ha llegado a un punto en su progreso desde el que puede ver que en dicho aprendizaje radica su escape. "Renuncia a lo que no quieres y quédate con lo que sí quieres". ¡Qué simple es lo obvio! ¡Y que fácil! El guerrero necesita este periodo de respiro. Todavía no ha llegado tan lejos como cree. Mas cuando esté listo para seguir adelante, marcharán a su lado compañeros poderosos. Ahora descansa por un rato, y los convoca antes de proseguir. A partir de ahí ya no seguirá adelante solo.

La siguiente fase es ciertamente un "periodo de inestabilidad". El guerrero debe entender ahora que en realidad no sabía distinguir entre lo que tiene valor y lo que no lo tiene. Lo único que ha aprendido hasta ahora es que no desea lo que no tiene valor y que sí desea lo que lo tiene. Su propio proceso de selección, no obstante, no le sirvió para enseñarle la diferencia.
La idea de sacrificio, tan fundamental en su sistema de pensamiento, imposibilitó el que pudiese discernir. Pensó que había aprendido a estar dispuesto, pero ahora se da cuenta de que no sabe para qué está dispuesto. Ahora tiene que alcanzar un estado que puede permanecer fuera de su alcance por mucho, mucho tiempo. Tiene que aprender a dejar de lado todo juicio, y a preguntarse en toda circunstancia qué es lo que realmente quiere. De no ser porque cada uno de los pasos en esta dirección está tan fuertemente reforzado, ¡cuán difícil sería darlos!

Finalmente llega "un periodo de logros". Ahora es cuando se consolida su aprendizaje. Lo que antes se consideraban simples sombras, se han convertido ahora en ganancias substanciales, con las que puede contar en cualquier "emergencia", así como también en los periodos de calma. En efecto, el resultado de esas ganancias no es otro que la tranquilidad: el fruto de un aprendizaje honesto, de un pensamiento congruente y de una transferencia plena. Ésta es la fase de la verdadera paz, pues aquí se refleja plenamente el estado celestial. A partir de ahí, el camino al Cielo está libre y despejado y no presenta ninguna dificultad. En realidad, ya está aquí. ¿Quién iba a querer "ir" a ninguna otra parte, si ya goza de absoluta paz? ¿Y quién querría cambiar su tranquilidad por algo más deseable? ¿Qué podría ser más deseable?

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domingo, septiembre 20, 2009

El Vuelo

En algunas de las prisiones
que al mundo acechan
un océano de expectantes rostros
busca a su creador... hoy desaparecido
mitad hombre, mitad pájaro, según dicen los maestros
infinito y vacilante, probaba milagros
con los ecos de su visión en el mundo
después de las luces... todo fue soledad…
los ahora mas ancianos se soñaron a si mismos….
desde antes, desde el fondo, de un agujero de la nada
Sintiéndose hombres… y aun… buscando sus alas…



Almas Elevadas Se Dieron ....


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miércoles, mayo 13, 2009

Y No Queda Mañana

En la oscuridad de la selva encuentro mi madre que me ama

linda... hermosa... exuberante...

un sitio en un lugar

dónde podría encontrar libertad?

sólo existe un lugar ... el mundo mundial

y si, tengo que golpear
por tres veces, o más

allá donde los sueños mueren
renace la esperanza
...nunca te lo dije

ahora la visión ha llegado
para seguir liberando
las mentiras y la soledad

regálame una ilusión
y puedes no hacerlo

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jueves, abril 19, 2007

Encuentros



De su dialecto nativo, tradujeron 
Su nombre a Hacer, y el hizo su vida 
Y pudo ir de un lado a otro, 
a Hacer todos siempre lo miraban igual, así como se veían ellos. 
Pero Hacer ya se conocía bien, le gustaba mirar 
A sus varios distintos.


Una Sombra


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lunes, marzo 05, 2007

VIAJES MAGICOS: Abuela de Vida


... y una vez más te recuerdo
con profunda emoción, alegría y agradecimiento

y en ese recuerdo te amo ...




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martes, enero 23, 2007

El Ave Fénix

Destruir todo para resurgir de las propias cenizas. Quizá puede ser visto así.
La voluntad es de uno o está mediatizada por errores de otras personas. Las circunstancias influyen desde el mismo error fundamental, que no viene desde afuera sino desde el interior mismo de la personalidad de cada individuo.

El Ave Fénix mitológico adopta una interpretación diferente cuando se comprende que lo que se destruye son las cosas obsoletas, desgastadas que ya no sirven. Una persona que entra en ese estado enfrenta un vacio dentro de su ser que ha de llenarse. Y si, quizá puede parecer que necesita destruir algo, aunque eso no es lo que realmente llega a importarle, porque lo que realmente le importa es llenar ese vacio con algo que le hace seguir avanzando por la senda del conocimiento.

El Ave Fénix simboliza en este caso el fundamental enfrentamiento del hombre con su ultimo y primer enemigo, la idea de destrucción y muerte.

¿Para qué seguir destruyendo cuando sabes que no puedes destruir la esencia de lo que eres? Muerte y nacimiento quedan olvidados como pesadillas de tiempos pasados. El ciclo se renueva, por herencia, sin dejar de pensar en la libertad que es nuestro derecho alcanzar.

Alma en libertad que puede extender sus alas y volar, creado de fuego y agua en mi amada madre Tierra soplando el aliento en mi alma.


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